Las empresas murcianas afrontan 2026 con mayor cautela, condicionadas por la desaceleración del entorno económico y la desigual evolución de los distintos sectores en el tramo final de 2025. Así lo refleja el último Boletín de Coyuntura Económica elaborado por la Cámara de Comercio de Murcia y CROEM.

La economía mundial sigue creciendo de forma moderada, aunque con mayor fortaleza de lo previsto, con una proyección que se sitúa alrededor del 3,2 por ciento en 2025. En este contexto, España acusa la desaceleración estival, en un escenario de ralentización en la creación de empleo y un repunte de la inflación. Por su parte, la Región no es ajena a esta dinámica y, aunque el crecimiento económico se mantuvo en tasas elevadas en el tercer trimestre, los avances resultaron ligeramente menores a los de comienzo de año, lo que se releja en una contención del optimismo en las expectativas empresariales

Por sectores

En 2025, las actividades agroalimentarias en la Región ofrecen resultados mixtos, con cultivos de comportamiento dispar, frente a una ganadería en ascenso, con variedades como el porcino manteniendo su relevancia incluso frente a desafíos sanitarios globales.

Por su parte, la construcción combina la fortaleza del mercado inmobiliario con señales mixtas en la edificación residencial y la obra pública, generando un clima de prudencia.

El sector servicios, en cambio, conserva un tono positivo gracias al empuje del transporte y el comercio, que compensan ciertas tensiones en la hostelería o en ramas industriales más expuestas a la desaceleración externa.

Comercio exterior

El boletín también pone de relieve el descenso de las exportaciones y las importaciones, muy ligado a la evolución de los precios energéticos, un factor que ha ampliado el déficit comercial y que preocupa especialmente a las empresas con mayor presencia en los mercados exteriores.

Sin embargo, la contención de la inflación regional -Murcia se sitúa como una de las comunidades con menor alza de precios- podría ayudar a la competitividad, como también los procesos de simplificación administrativa, y una mayor diversificación territorial en la generación de empleo, con polos destacados en Murcia, Guadalentín, Cartagena-Mar Menor, Vega Media y Altiplano.

Por último, se apunta a un ligero empeoramiento del déficit público regional, aunque se valora positivamente la mejora en los plazos de pago a proveedores y la reducción de la deuda comercial.

De cara a 2026, las empresas de la Región de Murcia afrontan el nuevo ejercicio con prudencia, pero también con capacidad de adaptación y señalan la necesidad de contar con un entorno estable que favorezca la inversión, la actividad y la creación de empleo.