La economía de la Región de Murcia ha iniciado 2026 con una evolución favorable, demostrando una destacada fortaleza pese al creciente clima de incertidumbre internacional, según refleja el último Boletín de Coyuntura Económica, elaborado por el Servicio de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Murcia y CROEM.

Factores como la ralentización del comercio global, las tensiones geopolíticas y el aumento de los costes energéticos continúan generando riesgos para la actividad económica, especialmente en el ámbito europeo. Aun así, la economía regional mantiene un ritmo de crecimiento sólido, cercano al 2,5 por ciento, impulsado por el dinamismo del tejido empresarial. No obstante, este avance se sitúa ligeramente por debajo de la media nacional, estimada en el 2,7 por ciento.

De este modo, el primer trimestre deja una imagen de crecimiento desigual pero en positivo. El tejido empresarial gana impulso, aumentan las sociedades mercantiles y la industria regional continúa creciendo por encima de la media nacional, aunque con importantes diferencias entre ramas. Como concluyen los empresarios: “El reto ya no es solo crecer, sino hacerlo con mayor equilibrio y capacidad de adaptación ante una incertidumbre internacional que amenaza con prolongarse”.

Crecimiento por sectores y otros indicadores

De este modo, los servicios vuelven a actuar como principal soporte de la economía murciana. Comercio, hostelería y actividades profesionales mantienen el crecimiento de las ventas y del empleo, compensando la pérdida de fuerza en otras áreas.

Más dudas genera la construcción, afectada por el fuerte retroceso de la obra pública y por la caída de nuevas promociones y compraventas de vivienda. En cuanto al sector agrario, persiste la preocupación por la disponibilidad futura de recursos hídricos ante la incertidumbre generada por los cambios previstos en la gestión del Trasvase Tajo-Segura, una cuestión de especial relevancia para la competitividad y sostenibilidad de la agricultura regional.

Otros indicadores relevantes que sostienen esta buena evolución se refieren a la tasa de paro, que se redujo al 10,8 por ciento tras mejorar la ocupación en 5.500 personas en tres meses, y 40.900 personas en un año, y con una aportación positiva de todas las comarcas.

Por el lado de los precios, el aumento de la inflación confirma la interrupción de la senda de moderación, condicionada por las tensiones energéticas derivadas del contexto geopolítico internacional. En esta línea, con respecto al comercio exterior, para el acumulado del trimestre, se observa una tendencia positiva, que ligado a una caída en las importaciones genera un superávit comercial.

Finalmente, la Región de Murcia mejora su déficit público hasta marzo (–0,6% del PIB, todavía el tercero más alto del ámbito autonómico) y su deuda comercial, con una normalización en los plazos de pago.